Partiendo del debilitamiento del sentido que se vive como una epidemia en la actualidad, el ser cotidiano está buscando en la inmediatez, una respuesta que solucione finalmente su pesadumbre, sus males, su visión difusa y confundida de la pérdida del camino real que conduce a la felicidad merecida. Atormentado también con la nueva convivencia y concepción del tiempo, en donde cada segundo dejó de ser una eterna espera y ahora se vive el instante, en donde el esperar se ha convertido en una angustia más de ese gran costal que cada ser cotidiano ha comenzado a cargar, ese ser ya no sabe, ni puede contar con las herramientas suficientes y necesarias para abordar con inteligencia, bienestar y objetividad la toma de decisiones de su vida.
SANAR EL AYER PARA LIBERAR EL HOY
¿Cuál es el significado de las relaciones humanas? ¿La construcción de proyectos de vida de bienestar o la destrucción de la especie? Por milenos, el ser humano se ha esforzado en modelar el camino del Perdón, la satisfacción de considerar una vida sana rodeada de seres plenos y felices, por lo tanto, ha acudido a la edificación espiritual mediante el Sentido del Perdón.
PREGUNTA PROBLEMA:
¿CÓMO CAMINAR POR EL CAMINO DEL PERDÓN PARA SANAR EL AYER Y LIBERAR POR FIN ESE TAN ANHELADO HOY DE BIENESTAR Y SATISFACCIÓN?
JUSTIFICACIÓN:
El perdón nace del abandono de las necesidades materiales, cuando se da cabida a la compasión que no es humana sino divina y se realiza el “darse cuenta” de que solo pasamos una vez por esta vida, nace el verdadero perdón, el dejar el pasado como fue y es, atrás, considerando que son circunstancias que no han de repetirse en la vida así mismo como cada cumpleaños cuya fecha nos recuerda en la celebración, que tenemos todavía una misión y un propósito que están por seguir haciéndose.